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Marcela Vacarezza “Mis hijos son mi vida”

Sin duda, cada “Día de la Madre” Marcela Vacarezza, lo debe festejar con todo, y cómo no, tienes tres hijos maravillosos producto de su matrimonio con Rafael Araneda, los cuales encantan con su forma de ser.
Y es hasta de la casa de esta familia soñada que llegamos con el fin de que la ex figura de Chilevisión pose junto a sus retoños.
El objetivo no es fácil, como todos los niños, éstos son inquietos y distraídos, pero claramente se dejan llevar por una mamá a la que quieren y que los guía en todo momento. Martina (7) es la mayor y quien es la primera de sus hermanos en estar lista, parece una pequeña dama con su elegante vestido; para luego centrarnos en el rubio Vicente (2 años y medio), el cual es más bien introvertido, aunque con sus ojos expresa todo lo que piensa y siente; para finalmente aparecer Florencia (5), sin duda, la más vanidosa del clan. Con sus dos moños y una coquetería innata dice estar lista para empezar con una sesión de fotos en la que las risas, cariños y juegos no dejaron de estar presentes entre madre e hijos.
Así es el clan Araneda-Vacarezza, del que Marcela habla aquí en profundidad días antes de cumplir 39 años... junto con referirse a la TV, sus proyectos, la vida de su marido entre México y Chile y, por supuesto, el temor ocasionado ante la masiva gripe porcina que se desató en tierras mexicanas justo cuando ella y el “Rafa” estaban en la nación azteca.
Marcela, ¿cuánto cambió tu vida desde que eres mamá?
–Todo cambia rotundamente, en ciento ochenta grados, realmente es increíble... a ver, una siempre tiene metas y sueños, pero cuando tienes familia y niños, tu vida tiene un sentido más allá de cualquier cosa, como que todo tiene un porqué y para qué. Es súper distinto, una vive para ellos al final.
¿Qué es lo mejor de ser mamá?
–Verlos todos los días, verles su carita, verlos reír... yo a veces me quedo mirándolos y digo “que increíble el poder crear vida”, o sea, tú los ves y ves que van creciendo y dices “chuta, yo los traje al mundo”... es increíble, que increíble el milagro de la vida. Yo los observo mucho y eso para mí es impagable.
Una sonrisa de ellos, verlos reírse o jugar entre ellos es una de las cosas más ricas que hay, verlos ser “compinches”, ser hermanos... bueno, obviamente pelean, sobretodo las dos más grandes, pero verlos jugar entre ellos, verlos hacerse cosquillas, verlos persiguiéndose, me encanta... definitivamente todo eso me encanta.
¿Y qué es lo más difícil de ser mamá?
–Para mí lo más difícil no es una cosa concreta en el actuar, es tratar de convivir con la idea de que la vida no está comprada, de que no todo es bonito, de que no todo funciona y que quizás el día de mañana les puede pasar algo a ellos, o sea, yo me muero si les pasa algo, yo creo que si les pasa algo a mi niños no sé de dónde sacaría fuerzas. La gente dice que saca fuerzas de algún lado, pero yo creo que me podría volver loca, entonces es como convivir con eso, es saber que nadie tiene comprado todo.
Artículo Completo en la Edición Impresa.
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