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Mauricio Isla “Todo lo vivido fue un sueño y sigue siéndolo”

El jugador de Udinese y uno de los gladiadores de la sorprendente“Roja” que obtuvo logros históricos en el Mundial de Sudáfrica, nos recibe en la sencillez de su hogar materno, en Buin, donde ha pasado sus días de descanso y solaz, luego de las intensas emociones vividas en el Mundial. El talentoso futbolista deja paso al modesto muchacho pleno de ilusiones, al “Huaso Isla” como le conocen cariñosamente, y abre su corazón a TV-Grama en la intimidad de su refugio.
El frío cala los huesos en Maipo. “Es porque estamos cerca del río”, nos dice María Isla, mamá del volante de Udinese, al recibirnos en su casa.
Tras la puerta, la abuela materna, doña María Redondo, se esmera en dejar de la mejor forma los pantalones del llamado “Huaso”, y maneja con maestría la plancha en la mesa del comedor.
Una salamandra, que calienta más de lo debido, mantiene el ambiente cálido en la casa del jugador. Un living decorado con camisetas enmarcadas: “esta es de la Lazio de Ledesma, esta es la de Jiménez del Inter, esta otra es de Rosettini del Siena…y esta es la de Cavani en el Palermo…”, nos va relatando la mamá. Madre joven, tuvo a los 17 años a Mauricio Isla, quien el pasado 22 de junio cumplió recién los 22 años.
Isla no aparece, “anda con los primos y con el ahijado. El sábado le celebramos el cumpleaños, cumplió tres”, nos dice doña María, mientras termina de planchar una camisa de marca conocida…
A los 20 minutos aparece la figura de Mauricio Isla Isla. Peinado con gel, zapatillas de marca, camisa y chaqueta, luce aros y varias cadenas de oro con incrustaciones de diamante…
Saludo amable, sonrisa fácil, recibe a TV-Grama…
¿Cómo has asumido esto de la fama?
–Con tranquilidad. Creo que en el único aspecto que aumentó es en lo que genera jugar un mundial, que es muy diferente a un mundial juvenil. Esto, obviamente, te hace ser más conocido en nuestro país. Aquí hay un gran esfuerzo, pero no me creo el cuento de la fama. Soy más conocido, pero no famoso. Sigo siendo el mismo, estando en mi pueblo, en mi casa, jugando con mis amigos al fútbol, haciendo cosas caseras”.
Artículo Completo en la Edición Impresa.
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